
Eres un experto a la hora de pedir perdón, y en mantener tus lineas borrosas. Nunca me impresionó salir en tus pruebas. Y todas las chicas a las que dañaste, cansadas y sin vida en sus ojos porque tú se los quemaste. Pero yo comprendí tus juegos, antes de que el fuego pudiera atraparme. Así que no me mires ahora. Estoy brillando como fuegos artificiales, sobre tu triste y oscura ciudad.
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